Saturday, January 15, 2022

El Burrito Silvestre y la piedra mágica

 Había una vez un burrito que se llamaba Silvestre.  Estaba un día paseándose por el bosque cuando de pronto encuentra en el piso una piedrita roja, muy lisa y brillante.  El tenía en la casa una colección de piedritas y ésta le pareció muy especial.  Cogió la piedrita en la mano, cuando de pronto comienza a llover.  Silvestre alza a ver, y pensando que iba a mojarse mucho regresando a la casa dice "como no quisiera que deje de llover".  De pronto, donde estaba la nube negra muy grande había solo cielo azul, y la lluvia pasó inmediatamente.  Se quedó asombrado.  Ahora dice "quisiera que vuelva a llover" y enseguida comenzó la lluvia otra vez.  Ese rato se dió cuenta de que ésta piedrita era mágica.  Estaba tan contento.  Iba a regresar a su casa para contarles a sus papás de su descubrimento.  Las posibilidades eran infinitas.  Podía tener lo que él quisiera; viajes, cosas, ropa...  Estaba ya regresando a la casa cuando en el camino asoma un león hambriento.  El podía haber pedido que desaparezca el león, que sólamente se transporte a su casa, pero se asustó tanto que dijo "quisiera ser una piedra" y como tenía la piedra mágica en la mano se hizo realidad su deseo y se convirtió en una roca.  La piedrita mágica cayó al piso.  El león no sabía lo que había pasado, un momento estaba ahí un burrito y ahora sólo estaba esta roca.  Se dió una vuelta a la roca oliendo y se fué.  Silvestre estaba preocupado... no sabía que iba a pasar ahora.  Pasaron las horas y en la casa sus papás estaban ya preocupados porque no regresaba Silvestre.  Al siguiente día salieron a buscarle.  Nadie le había visto.  La policía le buscó pero no entontraron ningún rastro.  Y así pasaron los días y los meses.  Vino el invierno y se puso muy frío.  Silvestre pasaba casi todo el día dormido.  Finalmente llegó la primavera.  Volvieron las flores y los pajaritos.  La mamá de Silvestre estaba muy triste.  Un día en la primavera el papá de Silvestre propuso ir a un picnic "Por qué no vamos a un picnic al bosque, allá donde le gustaba ir a Silvestre".  La mamá aceptó y salieron al picnic.  En el bosque encontraron una roca lo suficientemente plana como para hacer de mesa.  Sin saber, pusieron el mantel y la comida en la roca que era Silvestre.  Se sentaron en el piso y la mamá dice "yo siento que Silvestre está cerca".  Silvestre se despertó y quería gritar, avisarles a sus papás que era él, pero como era una piedra no podía.  El papá se leventó y empezó a caminar cuando de pronto ve la piedrita mágica en el piso.  Coje la piedra y le enseña  a la mamá y le dice "mira ésta piedra... le hubiera gustado mucho a Silvestre para su colección", y asienta la piedra en la roca.  Ese rato Silvestre dice "quisiera ser un burrito otra vez" y se transforma mágicamente.  No podían creer sus papás.  Silvestre les contó toda la historia.  El papá se dió cuenta de que ésta piedra mágica era muy poderosa y muy peligrosa.  Regresaron a la casa y le guardó en un sitio seguro.  Silvestre desde ese día aprendió a disfrutar de las cosas sencillas de la vida, de la compañía de sus papás y de la naturaleza.  Nunca volvió a hacer uso de la piedra mágica.

Saturday, February 27, 2021

Los tres chanchitos

 Había una vez tres chanchitos.  Ya estaban grandes y decidieron salir de la casa de sus papás y cada uno construirse su casa.  El primer chanchito se encontró en el camino un señor que llevaba un haz de paja, y le dice "señor por favor, me puede regalar un poco de paja para hacerme mi casa".  El señor le regaló la paja y el chanchito se hizo una casa toda de paja.  Un día pasó por ahí el lobo y vió la casa del chanchito.  Golpeó a la puerta y dijo "chanchito, chanchito, déjame entrar".  El chanchito respondió "por los pelos de mi barba barbilla, no te dejaré entrar".  "Entonces soplaré y haré volar tu casa por los aires" dijo el lobo.  Entonces sopló y se voló la casa del chanchito, que logró salir corriendo a esconderse en la casa del ñaño.  El segundo chanchito se encontró en el camino un señor que llevaba un fardo de ramas, y le dice "señor por favor, me puede regalar un poco de ramas para hacerme mi casa".  El señor le regaló las ramas y el chanchito se hizo una casa toda de ramas.  Un día pasó por ahí el lobo y vió la casa del chanchito.  Golpeó a la puerta y dijo "chanchito, chanchito, déjame entrar".  El chanchito respondió "por los pelos de mi barba barbilla, no te dejaré entrar".  "Entonces soplaré y haré volar tu casa por los aires" dijo el lobo.  Entonces sopló y se voló la casa del chanchito, que logró salir corriendo a esconderse en la casa del ñaño.  El tercer chanchito en cambio decidió hacerse una casa toda de ladrillo con cemento.  Compró los ladrillos y el cemento y trabajó muy duro, muchos días y se hizo la casa toda de ladrillos.  Pasó por ahí el lobo y se dió cuenta de que esa casa no iba a poder soplar.  Entonces para engañarle al chanchito le dice "Oye chanchito, vamos a coger nabos al campo de nabos del señor Benito, te paso viendo mañana a las 6 de la mañana".  "Bueno", dijo el chanchito.  Pero el chanchito se levantó a las 5, se fue al campo de nabos y para cuando vino el lobo el chanchito ya había regresado cargado de nabos grandes y jugosos.  Estaba bravo el lobo, pero intentó otra vez.  "Oye chanchito, yo sé donde hay un lindo árbol de manzanas, vamos a coger, te paso viendo mañana a las 6".  "Bueno" dijo el chanchito.  Pero otra vez se levantó temprano, averiguó donde quedaba el árbol de manzanas y se fué a coger.  El árbol quedaba lejos, y cuando todavía estaba subido pasa por ahí el lobo, que le dice "Chanchito, te has adelantado otra vez... están buenas las manzanas". "Están riquísimas" dice el chanchito, y le lanza una para que coja el lobo.  Mientras el lobo corría a coger la manzana el chanchito se bajó del árbol y se fué corriendo a la casa.  Estaba furioso el lobo.  Decidió intentar una última vez.  Al siguiente día fué donde el chanchito y le dice "Oye chanchito, vas a ir a la feria de ésta tarde?".  "Sí" contesta el chanchito.  "Vamos juntos" dice el lobo, "te paso viendo a las 2".  El chanchito otra vez se adelantó y se fue a la feria a las 12.  En la feria compró un barril de manteca y cuando regresaba a su casa ve que subía el lobo por la colina.  Se metió en el barril y bajó rodando por la colina.  Casi le pisa al lobo que se asustó tanto que se fue corriendo a su casa.  Al siguiente día fue donde el chanchito y le contó lo que le había pasado.  El chanchito solo se reía.  "Por qué te ries" le pregunta el lobo.  "Porque ese era yo en el barril.  Yo compré un barril de manteca en la feria y me metí en el barril cuando te vi subiendo por la colina".  El lobo se puso furioso y le dijo "Ahora si te voy a comer" y empezó a subirse por el techo de la casa.  El chanchito se dió cuenta de que el lobo quería meterse por la chimenea.  Puso una olla de agua hirviendo en la chimenea y cuando el lobo llegó al piso cayó en la olla y se quemó.  Humillado se fué corriendo a su casa y desde ese día nunca le molestó al chanchito otra vez.

La Gallina de los huevos de oro

 Había una vez un hombre, que todo lo que quería en la vida era tener mucho dinero.  Un día caminando por el bosque se encontró con un gnomo atrapado en una trampa de cacería.  Le ayudó a salir y para agradecerle el gnomo le regaló una gallina.  Le dijo que esa gallina iba a poner un huevo de oro cada día.  No podía creer el hombre.  Llevó la gallina a la casa  y le puso en el gallinero.  Esa  noche no pudo dormir pensando si iba a encontrar el huevo de oro al siguiente día.  Cuando amaneció fue a ver y encontró un huevo de oro bajo la gallina.  Llevó el huevo donde el joyero y le vendío.  Con ese dinero se fue de compras y se gastó todo.  Y así pasaron los días, cada día la gallina ponía un huevo de oro y el hombre lo vendía y se gastaba todo.  Al cabo de unos meses era muy rico.  Todo lo que quería se compraba, pero se dió cuenta de que nada le hacía felíz por mucho tiempo.  Se compraba una televisión, estaba contento unos días pero ahora quería otra, una más grande.  Se compraba un carro.  Estaba contento unos días pero ahora veía otro en la calle y quería comprarse ese otro.  Y así era con todo.  Pasó el tiempo y se convirtió en un hombre avaro y triste, todo tenía pero no era feliz.  Y un día dijo "Yo si sé lo que quiero, yo quiero todos los huevos de oro este rato y no uno cada día".  Y cogió un cuchillo y le mató a la gallina para sacarle los todos los huevos de oro, pero dentro de la gallina no encontró nada.  Y así por avaro, se quedó sin su gallina de los huevos de oro.

La Bella Durmiente del Bosque

 Había una vez un rey y una reina.  La reina estaba a punto de dar a luz y decidieron organizar una fiesta para que la gente del reino le venga a conocer al bebé.  Cuando nació una princesa, le pusieron de nombre Aurora.  Para la fiesta decidieron invitar a mucha gente, incluidas las 3 hadas buenas.  A la única que no invitaron fué a la bruja.  El día de la fiesta llegaba la gente a conocer a la princesa Aurora, todos trayendo regalos.  Llegaron las 3 hadas y empezaron a dar sus regalos.  La una le dió a la princesa el don de la bondad para que siempre sea una niña muy buena.  La segunda le dió a la princesa el don de la dulzura, para que siempre sea una niña muy dulce.  Pero antes de que la tercera hada pueda dar su regalo asomó la bruja.  Estaba furiosa porque no le habían invitado, y dijo un hechizo: "Cuando la princesa Aurora cumpla 18 años se pinchará el dedo en la aguja de una rueca y morirá".  Dió una terrible carcajada y desapareció.  La gente y los reyes quedaron sumidos en una gran tristeza.  Entonces la tercera hada que todavía no había dado su regalo dijo "No puedo deshacer el hechizo de la bruja, pero puedo hacer que no sea tan malo".  Entonces dijo: "Cuando la princesa Aurora cumpla 18 años se pinchará el dedo en la aguja de una rueca pero no morirá sino solo dormirá".  Y así quedaron las cosas.  La princesa crecía una niña muy linda, buena y dulce.  Cuando se acercaba el momento de que cumpla los 18 años, el rey mandó a quemar todas las ruecas del reino para protegerle a la princesa del hechizo.  Cuando cumplió los 18 años, estaba un día caminando por el castillo cuando una señora le dice que venga a ver a un cuarto donde le tiene una sorpresa.  Era la bruja convertida en una empleada del castillo.  Entró al cuarto y ahí había una rueca.  La princesa nunca había visto esta máquina y se acercó.  Luego de un rato encontró la aguja y se pinchó el dedo.  Inmediatamente cayó dormida.  Cuando le encontraron a la princesa, todo el reino quedó muy triste.  Para que puedan soportar las 3 hadas hicieron que todos en el castillo y el pueblo se duerman hasta que algún día, despierte la princesa.  Pasaron los años y los árboles y plantas empezaron a esconder todo.  Y asomó la leyenda de una princesa que dormía bajo un hechizo, le llamaban la Bella Durmiente del Bosque.  Muchos trataron de cruzar el bosque para llegar a la princesa pero era imposible pasar.  Un día empezó el camino el príncipe Felipe, el que había sido prometido para casarse con la princesa Aurora.  Cuando llegó cerca del castillo, salieron al encuentro las hadas y le dieron una espada mágica para que pueda cortar todas las plantas y llegar al castillo.  Empezó a cortar las ramas y la bruja empezó a lanzarle unas piedras.  El se protegía con su escudo.  Cuando logró pasar, la bruja se convirtió en un dragón gigante.  Empezó el príncipe a pelear contra el dragón...  el dragón le empujaba hacia un precipicio.  Antes de caer, el príncipe le lanza la espada al dragón y le clava en el pecho.  Cayó el dragón muerto.  Al fin logró llegar al castillo y subío a la torre donde dormía la princesa.  Le levantó la cabeza y le dió un beso.  Con esto despertó la princesa.  Las hadas quitaron el hechizo y todos en el castillo y el pueblo se despertaron otra vez.  Con el tiempo se casaron Aurora con Felipe y viveron felices para siempre.

Sunday, January 31, 2021

La Cenicienta

 Había una vez una niña a la que se le murió la mamá.  Luego de un tiempo su papá se casó con una señora que tenía dos hijas.  Vivieron así por unos años hasta que un día el papá se enfermó y se murió.  Desde ese día la madrastra de la niña le mandó a vivir al ático de la casa en un cuarto viejo sin muchas comodidades.  También empezaron a hacerle trabajar a la niña como empleada, cocinaba, limpiaba.  Una de las tareas que tenía que hacer era limpiar la ceniza de la chimenea, y luego de acabar quedaba cubierta de ceniza.  Para molestarle le pusieron de apodo Cenicienta.  La Cenicienta vivía así pero como tenía corazón bueno hacía lo mejor de la situación.  Los animalitos le venían a visitar y ella les compartía un poco de su comida.  Un día llegó la noticia de que había regresado el hijo del rey y el rey para celebrar había organizado una gran fiesta.  Todas las niñas del pueblo estaban invitadas.  La Cenicienta cuando se enteró bajo donde su madrastra y le dijo que si ella podía ir también.  La madrastra le dijo que bueno con la condición de que acabe todas sus tareas.  Subió a su cuarto y de un baúl sacó un vestido que había sido de su mamá y le dejó listo para arreglarle cuando acabe de trabajar.  La Cenicienta trabajó muy duro haciendo todas sus tareas y como las hermanastras le seguían ensuciando todo no iba a poder arreglarse para la fiesta.  Los pajaritos y ratoncitos se dieron cuenta y empezaron a arreglarle el vestido. De la basura sacaron una cinta y unas pepitas que pusieron en el vestido.  Quedó muy lindo.  Cuando subió la Cenicienta encontró el vestido listo.  Se puso y bajó felíz para irse a la fiesta, pero cuando las hermanastras le vieron empezaron a gritar, "Esa es mi cinta" dijo la una y le arrancó la cinta del vestido.  "Esas son mis pepitas" dijo la otra y le arrancó las pepitas del vestido.  El vestido quedó roto.  Ya no podía irse a la fiesta.  Las hermanastras con la madrastra se fueron al castillo y la Cenicienta se quedó llorando en el jardín.  Ese rato asomó su hada madrina, que le dice "Por qué lloras".  La Cenicienta le contó y el hada madrina le dijo que ella le iba a ayudar.  Le dijo que traiga una calabaza.  Dijo unas palabras mágicas y la calabaza se convirtió en una carroza de cristal hermosa.  Unos ratoncitos que estaban viendo les convirtió en unos caballos blancos hermosos.  Un caballito viejito le convirtió en un cochero elegante.  Finalmente a la Cenicienta le puso un vestido hermoso con zapatillas de cristal.  La Cenicienta estaba felíz.  El hada le dijo que vaya a la fiesta pero que tiene que salir antes de las 12 de la noche porque a esa hora se acaba el hechizo y todo vuelve a la normalidad.  Se fué la Cenicienta y cuando entró al castillo estaba lleno de gente.  Todas las niñas querían bailar con el príncipe.  Cuando el príncipe le vió a la Cenicienta enseguida se acercó para bailar con ella.  Y desde ese rato bailó con ella toda la noche.  Las horas pasaron rápido y de pronto empezó el reloj a dar las 12 campanadas anunciando la media noche.  La Cenicienta se dió cuenta y salió corriendo.  El príncipe le seguía sin saber que pasaba.  Bajando las gradas se le sale la una zapatilla, pero ella siguió corriendo hasta llegar a la carroza.  El príncipe cogió la zapatilla y vió como se iba la Cenicienta.  Ordenó a los soldados que le sigan.  Pasada una curva en el camino todo lo que encontraron fue una niña con un vestido roto, una calabaza y un caballo viejo.  El príncipe quedó muy triste.  El rey le llamó a su ministro y le dijo que tienen que encontrar a esa niña.  Que vaya por el reino buscando a quién le queda la zapatilla.  Salió el ministro probando la zapatilla a todas las niñas que encontraba.  Un día la comitiva del rey llegó a la casa de la Cenicienta.  La madrastra le encerró en el cuarto.  No iba a poder probarse la zapatilla.  Cuando entró el ministro a la casa vinieron las hermanastras a probarse la zapatilla.  Trataban pero no les entraba.  Esta zapatilla fué hecha para que le quede sólo a la Cenicienta.  Mientras esto sucedía los ratoncitos lograron sacarle la llave del cuarto del vestido de la madrastra y subieron la llave donde la Cenicienta.  Ya se iba el ministro cuando baja corriendo la Cenicienta y pregunta "me puedo probar yo también".  "Todas las niñas se tienen que probar" dijo el ministro.  Se sentó la Cenicienta y cuando el ministro llevaba la zapatilla la madrastra le mete el pié y se cae el ministro.  La zapatilla cayó al piso y se rompió.  El ministro estaba muy triste.. no iban a poder encontrar a la niña que esperaba el príncipe.  Ese rato la Cenicienta saca la otra zapatilla del delantal y le enseña al ministro.  Ella había guardado la otra zapatilla de recuerdo.  Se puso y le quedó perfecta.  El ministro le llevó a la Cenicienta al castillo y el príncipe le reconoció enseguida.  Ella les contó su historia y se quedó a vivir en el castillo.  Luego de un tiempo el príncipe le pidió que se case con él.  Se casaron y vivieron felices para siempre.

Saturday, January 16, 2021

Pinocho

 Había una vez un carpintero que se llamaba Gepetto.  Era muy conocido porque hacía unos hermosos relojes y juguetes de madera.  Un día había hecho un niño de madera que le quedó muy lindo.  Le puso de nombre Pinocho.  Jugó un rato con el niño de madera y se fué a dormir.  Antes de dormir ve por la ventana y estaba afuera la estrella azul y dice "Estrella de la noche, como no quisiera yo tener un hijito de verdad".  Se fué a dormir y esa noche vino el hada azul y dice "Gepetto, eres un hombre muy bueno que trae mucha felicidad a la gente.  Te voy a conceder tu deseo".  Y con la varita mágica le dió vida a Pinocho.  Al día siguiente no podía creer Gepetto, Pinocho estaba vivo.  Luego de unos días, Gepetto vio que era necesario que Pinocho vaya al colegio.  Le mandó al colegio con los libros y le dijo que tenga cuidado.  En el camino Pinocho se encontró con Gedeón el zorro y el gato malo que le ven y dicen "Un niño de madera que está vivo... el Estromboli nos pagaría mucho dinero por él".  Entonces se acercan y le dicen que no vaya al colegio, que el colegio es muy aburrido.  Le dicen que es muy especial siendo de madera y que va a ser muy famoso en el circo de Estomboli.  Le convencieron y le vendieron a Estromboli.  Este le encerró en una jaula luego de cada presentación.  Era famoso pero no era libre... nunca más iba a poder verle a su papá.  Esa noche mientras lloraba vino el hada y le dice "Pinocho, por qué no fuiste al colegio".  "Si fuí" miente pinocho.  Con cada mentira le crecía la naríz.  El hada le dijo que ella sabe que está mintiendo.  Pinocho le prometío que se va a portar bien y el hada le dejó libre.  Regresó Pinocho a su casa donde había estado muy preocupado Gepetto.  Al día siguiente volvió a salir al colegio y otra vez se encontró con estos malos que ahora le convencen que se vaya a la isla de los juguetes en lugar de ir al colegio.  Le dicen que en esa isla solo se divierten los niños y que ahí va a ser feliz.  Entonces se fué Pinocho a la isla de los juguetes en una carreta jalada por unos tristes burritos.  Llegó a la isla y ahí se hizo amigo de unos niños.  Se divirtío mucho en montañas rusas, cines, tiro al blanco, también fumando.  Esa noche ya cansado iba a acostarse cuando se ve en el espejo y le habían salido orejas y rabo de burro.  Ese rato se dió cuenta de que los tristes burritos que trabajaban en la isla eran los niños que poco a poco se hacían burritos.  Salió corriendo y se lanzó al mar para regresar a la casa nadando.  Mientras tanto Gepetto se había enterado de que Pinocho se había ido a la isla de los juguetes.  Cogió un bote y se fué a buscarle, pero en el camino le atacó la ballena Monstruo y le comió.  Cuando llega Pinocho a la casa se entera de esto y va a buscarle a Gepetto al mar.  Nadó y nadó hasta que le vió a Monstruo dormida en el fondo.  Buceando bajó y un rato que abrió la boca la ballena se metió y adentro encontró el bote entero.  Subió al bote y ahí estaba Gepetto.  Se encontraron y se abrazaron, pero Gepetto sabía que ahí iban a morir.  Pinocho tuvo una idea.  Cogieron todo lo que era de madera y prendieron una fogata.  Con el humo la ballena estornudó y escupió el bote.  Estaban libres, pero la ballena estaba furiosa.  Les siguió y de un aletazo destruyó el bote.  Se estaban hudiendo y Gepetto estaba debil.  "Sálvate tú" le decía a Pinocho, pero Pinocho no podía dejar que se muera Gepetto.  Gepetto perdió el conocimiento y cuando se despertó estaba en la playa.  Estaba vivo.  Se paró y empezó a llamarle a Pinocho, pero éste no contestaba.  Le enocontró flotando ahí cerca.  Pinocho al tratar de salvarle a Gepetto se había ahogado.  Gepetto le cogió en sus brazos y lloraba.  Ese rato se oye la voz del hada que dice "Pinocho, has demostrado ser un niño valiente, honesto y generoso, y por eso te voy a convertir en un niño de verdad".  En los brazos de Gepetto se despertó Pinocho, ahora ya un niño de verdad, no de madera.  Se abrazaron y regresaron a la casa.  Desde ese día Pinocho se portó muy bien y fue muy feliz con su papá Gepetto.

Las siete cabritas y el lobo

 Había una vez una mamá cabra que vivía en una casita con sus siete hijitas.  Un día tenía que salir la mamá a hacer unas compras y les dice "Me voy a hacer unas compras.  No abran la puerta a nadie porque por aquí esta el lobo y puede venir a querer comerles".  "Y como vamos a saber que es el lobo y no tú la que golpeas a la puerta" dicen las cabritas.  "Porque yo tengo la voz suavecita y las patas blancas" dice la mamá.  Se fué y el lobo que había estado por ahí, al ver que se quedaban las cabritas solas, va y golpea a la puerta.  "Quien es?" dicen las cabritas.  "Soy yo, su mamá" dice el lobo con voz gruesa.  "No, no..." dicen las cabritas, "nuestra mamá tiene la voz suavecita, tu tienes la voz gruesa.  Tu eres el lobo".  Se fué el lobo a la farmacia donde compró un remedio de miel.  Hizo gárgaras y le quedó la voz suavecita y volvió a la casa de las cabritas y golpeó a la puerta.  "Quien es?" dicen las cabritas.  "Soy yo, su mamá" dice el lobo con voz suavecita.  Las cabritas ven por la ventana y le ven las patas.  "No, no..." dicen las cabritas, "nuestra mamá tiene las patas blanquitas, tu tienes las patas negras.  Tu eres el lobo".  Se fué el lobo a la tienda y ahí compró harina.  Metió las patas en la harina y le quedaron blanquitas.  Volvió a golpear la puerta y ahora si le abrieron.  Entró y se comió una cabrita tras otra.  La única que se salvó fué la más chiquita que logró esconderse.  Ya bien comido el lobo se fué al parque y se quedó dormido.  Mientras tanto volvía la mamá cabra a su casa y cuando entra ve todo caído.  Empezó a llamar a las cabritas y la única que salió fue la más chiquita.  Le contó todo a la mamá, y la mamá cabra furiosa dijo "Vamos a buscarle a este lobo".   Al fin le encontraron en el parque bien dormido.  La mamá cabra le dijo a la cabrita que vaya a traer las tijeras y un poco de hilo.  Le cortaron la panza al lobo y de ahí salieron las 6 cabritas todavía vivas.  Le llenaron de piedras la panza al lobo y le cosieron con el hilo.  Cuando se despertó el lobo dice "Me duele la barriga, tengo mucha sed" y se fué a tomar agua al lago.  Cuando se agachó, por atrás vinieron las cabritas y le empujaron.  Cayó al agua y desapareció.  Nunca más volvió a molestar el lobo.

Caperucita Roja

 Había una vez una niña a la que la mamá le había hecho una capa roja con capucha.  Le gustaba tanto que nunca se sacaba, entonces la gente le decía Caperucita Roja.  Un día se había enfermado la abuelita y la mamá le pidió que le lleve una canasta con comida a la abuelita.  Para llegar allá tenía que cruzar el bosque donde merodeaba el lobo.  La mamá le dijo "llévale esta canasta a tu abuelita, pero no te distraigas en el bosque porque por ahí anda el lobo y es peligroso".  La caperucita salió y enseguida se distrajo en el bosque donde encontró un campo de flores y se paró a cojer unas cuantas para la abuelida.  Justo ese rato pasa por ahí el lobo y le pregunta.  "A donde vas con esa canasta".  "Voy donde mi abuelita que está enferma" contesta la caperucita.  El lobo se despidió y se fué corriendo hacia la casa de la abuelita.  Cuando llegó golpea la puerta.  La abuelita contesta desde la cama "Quien es?".  "Soy yo, la caperucita" contesta el lobo.  "Entra mijita que la puerta está abierta" contesta la abuelita.  Entró el lobo y le vió a la abuelita acostada en la cama, se acercó y se comió a la abuelita de un solo bocado.  Se puso la pillama de la abuelita y se acostó en la cama.  Mas tarde ya llegaba la caperucita y golpea a la puerta.  "Quien es" dice el lobo con voz suave.  "Soy yo, la caperucita".  "Entra mijita que la puerta está abierta" dice el lobo.  Entra la caperucita y le ve a la abuelita en la cama pero estaba algo raro.  "Abuelita, que orejas más grandes tienes" dice la caperucita.  "Son para oirte mejor" contesta el lobo.  "Pero abuelita, que ojos más grandes tienes" dice la caperucita.  "Son para verte mejor" contesta el lobo.  "Pero abuelita, que dientes más grandes tienes" dice la caperucita.  "Son para comerte mejor" contesta el lobo.  De un salto salió de la cama y le comió a la caperucita de un solo bocado.  Mientras todo esto pasaba, un leñador que vió como llegó el lobo y luego la caperucita, se había preocupado y fue a la casa para ver que estaba haciendo éste lobo.  Entró y le vió dormido en la cama con la barriga muy grande.  Tocó la barriga y dentro había movimiento.  Cojió un cuchillo y le cortó la barriga, de donde salieron la caperucita y la abuelita vivas.  Le pusieron piedras dentro de la barriga y le cosieron.  Cuando se despertó el lobo dice "Algo me hizo daño, me duele la barriga y tengo mucha sed".  Se fue a tomar agua al lago pero cuando se agachó, por el peso de las piedras, cayó al agua y desapareció.  Nunca más volvió el lobo a molestar.

Sunday, January 10, 2021

Los tres osos

 Había una vez una familia de tres osos que vivían en una casita en medio del bosque.  Un día la mamá osa había hecho sopa para la comida.  Una sopa deliciosa que estaba muy caliente.  Sirvió la sopa en los platos, puso en la mesa, y para hacer tiempo hasta que se enfríe la sopa salieron a dar una vuelta por el bosque.  Mientras los osos se paseaban por el bosque, había estado caminando por el bosque una niña que se llamaba Rizitos de Oro.  De pronto se topa con la casa de los osos.  Espía por la ventana, no había nadie.  Se acerca a la puerta y la puerta no estaba bien cerrada.  Empuja la puerta y se abre y de la casa sale un olor muy rico a comida.  Como Rizitos de Oro tenía mucha hambre entra a la casa y en la cocina se encuentra una mesa con tres platos de sopa servidos.  Prueba la sopa del plato grande pero ésta estaba muy caliente.  Prueba la sopa del plato mediano, pero ésta estaba muy caliente.  Prueba la sopa del plato chiquito y ésta estaba perfecta, se tomó toda la sopa.  Como estaba cansada fué a la sala a sentarse un rato y ahí entrontró tres sillas.  Se sentó en la silla grande pero ésta estaba muy dura.  Se sentó en la silla mediane, pero ésta estaba muy suave.  Se sentó en la silla chiquita y ésta estaba bien, pero se rompió una pata.  Entonces subió al piso de arriba y ahí encontró tres camas.  Se acostó en la cama grande pero ésta se inclinaba hacia la ventana, no el gustó.  Se acostó en la cama mediana pero ésta se inclinaba hacia la puerta, no le gustó.  Se acostó en la cama chiquita y ahi se quedó dormida.  Mientras Rizitos de Oro dormía, ya volvían los osos de su paseo muertos de hambre a comer su sopa.  Entran a la casa, el papá oso ve su sopa y dice "Alguien ha probado mi sopa".  La mamá osa ve su sopa y dice "Alguien ha probado mi sopa también".  El niño ve su sopa y dice "Alguien se ha tomado toda mi sopa".  Van a la sala y el papá oso ve su silla y dice "Alguien se ha sentado en mi silla".  La mamá osa ve si silla y dice "Alguien se ha sentado en mi silla también".  El niño ve su silla y dice "Alguien ha roto mi silla".  Suben al piso de arriba y el papá oso ve su cama y dice "Alguien se ha acostado en mi cama".  La mamá osa ve su cama y dice "Alguien se ha acostado en mi cama".  El niño ve su cama y el ve a Rizitos de Oro ahí acostada y dice "Alguien está durmiendo en mi cama".  Rizitos de Oro se despertó y se asustó y se fué corriendo de la casa.  El papá oso se quedó arreglando la silla rota.  La mamá haciendo mas sopa.  Y el niño oso triste porque hubiera querido que Rizitos de Oro se quede con él jugando.

Las cabras del granjero Gil

 Había una vez un granjero llamado Gil.  Tenía una granja con varios animales y tenía un jardín de vegetales hermoso.  Un día se despierta y ve por la ventana que las cabras se habían metido en el jardín y se estaban comiendo los vegetales.  Le llamó a su hijo y le dijo que vaya a sacar a las cabras del jardín.  Salío el niño con un palo y les quizo sacar a las cabras del jardín, pero éstas cabras solo corrían de un lado para otro y ya cansado el niño se sentó a llorar en las gradas de la casa.  Pasó por ahí el caballo y le dice "Y tú por qué lloras".  "Porque no puedo sacar a las cabras del jardín" dice el niño.  "Eso es fácil" dice el caballo.  Entró al jardín y les persiguió a las cabras, les quizo patear, les quizo morder, pero las cabras solo corrían de un lado para otro y ya cansado el caballo se sentó a llorar junto al niño.  Ya eran dos los que lloraban.  Cuando pasa por ahí la vaca y les dice "Y ustedes por qué lloran".  "Porque no podemos sacar las cabras del jardín".  "Si eso es fácil" dice la vaca.  Entra al jardín y empieza a perseguirles a las cabras.  Les quería patear, les quería embestir, pero estas cabras solo corrían de un lado para otro.  Ya cansada la vaca se sienta a llorar junto al niño y al caballo.  Cuando pasa por ahí el perro y les dice "Y ustedes por qué lloran".  "Porque no podemos sacar las cabras del jardín".  "Si eso es fácil" dice el perro y entra al jardín.  Les persiguió a las cabras.  Les quería morder, les quería empujar, pero las cabras solo corrían de un lado para otro y ya cansado se sentó el perro a llorar junto al niño, el caballo y la vaca.  De pronto pasa por ahí una abejita y les dice "Y ustedes por qué lloran".  "Porque no podemos sacar las cabras del jardín" le dicen.  "Si eso es fácil" dice la abejita.  Entonces se le empiezan a burlar.  "Tu tan pequeñita.... si nosotros que somos grandes y fuertes no podemos, cómo vas a poder tú".  "Ya van a ver" dice la abejita.   Entró al jardín, se paró en la nariz de una de las cabras y le dijo "Si no sales del jardín te pico en la naríz".  Y así fue como las cabras, una tras otra, salieron del jardin de vegetales del granjero Gil.

Rumpelstinskin

 Había una vez un hombre que le gustaba tomar.  Salió un día a tomar y en el bar empezó, ya borracho, a contar que su hija podía convertir la paja en oro.  Corrío la voz y un día el rey le mandó a llamar a la niña y le preguntó si es cierto que ella puede convertir la paja en oro.  Ella con mucho miedo al rey le dijo que sí, creyendo que si le decía que no el rey le iba a castigar.  El rey hizo que llenen un cuarto con paja y le encerró ahí a la niña y le pidió que convierta la paja en oro.  Ella se puso a llorar, y esa noche asomó un hombrecito que le dice "Que me das si yo convierto toda esa paja en oro".  Ella le dice "Te doy mi collar".  El hombrecito trabajó toda la noche y convirtió toda la paja en oro.  Al día siguiente vino el rey y se quedó sorprendido de lo que había hecho la niña.  Hizo que llenen otro cuarto grande de paja y le dijo que convierta esa paja en oro.  La niña se puso a llorar y otra vez asomó el hombrecito, que le dice "Y ahora que me das si convierto esa paja en oro".  Ella le dice "Te doy mi anillo".  Y el hombrecito trabajó toda la noche y convirtió toda la paja en oro.  Al día siguiente vino el rey y sorprendido hizo que llenen el cuarto más grande del castillo con paja y le dijo a la niña que si convierte toda esa paja en oro él se casará con ella.  Esa noche la niña se puso a llorar, cuando asomó el hombrecito.  "Y ahora que me das si convierto toda esa paja en oro".  Ella le dice que ya no tiene nada para darle.  El hombrecito le dice "Como vas a ser la reina, quiero que me des tu primer hijito".  Ella como estaba desesperada dijo que sí.  El hombrecito convirtió toda la paja en oro y al día siguiente vino el rey y vió todo el oro.  Cumplió con su palabra y se casó con la niña.  Luego de varios meses se quedó embarazada...estaba esperando un hijito.  Una noche luego de que nació el niño asomó el hombrecito y le dijo que le de a su hijito como era el trato.  Ella llorando le dijo que si no hay como cambiar el trato, que ella le quiere mucho a su hijito.  El hombrecito le dijo que bueno.  Que si ella adivina como se llama, él le perdona y no tiene que darle a su hijito.  Le dijo que va a venir tres veces.  Cuando vino la primera vez, la reina tenía una lista de nombres en un papel.  "Como me llamo", dijo el hombrecito.  Ella empezó a decir los nombres.  "Te llamas Nico", "no".  "Te llamas Julián", "no".  Ningún nombre era el del hombrecito y se fué.  La reina mandó a un soldado a que vaya por los pueblos escribiendo más nombres.  Ella mientras tanto escribía más nombres en un papel.  Después de unos días asomó el hombrecito otra vez.  "Como me llamo", dijo el hombrecito.  Ella empezó a decir los nombres.  "Te llamas Dani", "no".  "Te llamas Marco", "no".  Ningún nombre era el del hombrecito y se fué.  Mientras tanto ya regresaba el soldado de su misión y le dice a la reina "He caminado por muchos pueblos pero todos los nombres que encuentro ya le preguntamos al hombrecito.  Pero de regreso me pasó algo muy extraño.  Subía por una colina en medio de un bosque cuando oí a alguien que gritaba "me voy a cojer el hijo del rey porque nadie sabe que mi nombre es Rumpelstinskin".  Ese tiene que ser dijo la reina.  Cuando vino el hombrecito la tercera vez y le pregunta que como se llama, la reina le dice "Yo si sé.  Tu nombre es Rumpelstinskin".  "Como sabes, has hecho trampa, has hecho trampa" decía mientras saltaba y saltaba.  Se puso tan furioso que hizo un hueco en el piso y desaparecío.  Nunca más le volvieron a ver a Rumpelstinskin.

El leñador y las hachas de oro y plata

 Había una vez un leñador.  Tenía dos hijitos, un niño y una niña.  Un día salieron al pueblo.  La esposa entró a una tienda y ahí vió una bufanda hermosa.  Se puso y le quedó muy linda.  El leñador le vió pero no tenían dinero para comprar la bufanda.  No importa le dice la esposa, no necesito.  Los niños entraron a otra tienda donde vendían juguetes.  El niño vió unos soldados de madera lindos, con uniforme y fusiles.  El hubiera querido tener un soldadito.  Pero no tenían dinero para compar.  "No te preocupes papá" dijo el niño.  La niña encontró una muñeca lindísma, con un vestido hermoso.  Como hubiera querido tener esa muñeca, pero el papá le dijo que no tenían dinero para compar.  "No importa, papá" le dijo la niña.  Esa noche el papá se sentía mal.  El hubiera querido poder comprarles esas cosas a su familia.  Entonces decidió que iba a levantarse más temprano de ahora en adelante para poder cortar un poco más de leña, ahorrar el dinero extra y sorprenderles a su esposa e hijos.  Se levantó mas temprano al siguiente día y trabajó muy duro.  Ya entrada la tarde estaba cortando un gran árbol a la orilla del río.  Ya estaba cansado. Cuando da un mal golpe y sale volando el hacha y cae en el río.  "No puede ser" dice... sin el hacha no podía trabajar.  Iban a tener muchos problemas sin dinero.  De pronto del río sale un hada que le dice "Soy el hada del río, en que te puedo ayudar".  El le cuenta del hacha y el hada le ofrece ir a buscar.  Se mete el hada al río y saca un hacha toda de plata.  "Es ésta tu hacha" le dice.  El leñador pensaba... un hacha toda de plata, si le digo que si es mía y vendo, tendremos dinero para un año entero... pero no puedo mentir.  "No es mi hacha" contesta.  Se mete el hada al río otra vez y ahora saca un hacha toda de oro.  "Es ésta tu hacha" le dice.  No podía creer el hombre... un hacha toda de oro caída en el río... si le digo que es mía y le vendo no tendré que trabajar nunca más... pero no puedo mentir.  "No es mi hacha" contesta.  Se vuelve a meter el hada al río y ahora saca un hacha vieja de metal.  "Es ésta tu hacha" pregunta.  "Si, esa es mi hacha dice el hombre".  Y el hada le dice "Por haber pasado la prueba de honradez, las hachas de oro y plata también son tuyas".  Y así fue que leñador, por honrado, acabó con las hachas de oro y plata.

Hansel y Grettel

 Había una vez una familia que tenía dos hijitos.  Un niño llamado Hansel y una niña llamada Grettel.  No tenían mucho dinero, y llegó un día en que no podían comprar más comida.  Esa noche los papás conversaban y llorando decidieron llevarles a los niños a la ciuidad y dejarles cerca del castillo del rey para que álguien les encuentre y les adopte.  Hansel y Grettel oyeron la conversación y Grettel empezó a llorar.  Hansel le dijo que no se preocupe, que el tiene un plan.  Cogió unos pedazos de pan duro que había guardado y se metió en el bolsillo.  Al día siguiente salieron con el papá hacia la ciudad.  Caminaron todo el día.  Cuando estaban cerca del castillo el papá les dijo que se sienten a esperar, que él ya regresa.  Los niños se quedaron dormidos y cuando se despertaron no estaba el papá.  Hansel le dijo a Grettel que no se preocupe, que el había botado pedazos de pan duro en el camino para poder regresar a la casa.  Pero cuando empezaron a tratar de regresar encontraron que los pájaros se habían comido el pan.  Desesperados caminaron por los bosques todo el día hasta que ya entrada la noche encontraron una casa hecha toda de comida, las paredes de pastel, las ventanas de galleta, habían dulces en las paredes.  Se acercaron y empezaron a comer pedazos de la casa.  De pronto salió una viejita que les dice "Que hermosos niños... entren para darles de comer".  Entraron pero esta viejita había sido una bruja.  Le encerró a Hansel en una jaula donde le iba a dar de comer hasta engordarle y después comerle.  A Grettel le puso a trabajar para ella haciendo todas las tareas de la casa.  Pasaron los días y ya Hansel se iba poniendo gordito.  Creyendo que se acercaba el día en que la bruja le iba a comer, Hansel hace un plan con Grettel.  Cuando la bruja le dijo a Grettel que vaya a prender la estufa con la leña, Grettel puso mucha leña de Tilo.  Una planta que cuando hace mucho humo mata a las brujas.  Prendió la estufa y le dice a la bruja que algo pasa, que no se prende.  La bruja vino furiosa y cuando abrió la estufa salió todo el humo de Tilo y la bruja desapareció.  Grettel encontró las llaves y le ayudó a salir a Hansel.  Cogieron oro que encontraron en la casa y comida y empezaron a caminar por el bosque.  Cruzaron un gran lago en un bote y cuando ya se veía la otra orilla ven que estaba un leñador cortando árboles.  Ya más cerca ven que era el papá.  Felices se abrazaron y lloraban.  El papá había regresado a verles donde les dejó dormidos y no les encontró.  Habían estado desesperados buscándoles.  Regresaron a la casa y con el oro que trajeron de la casa de la bruja no tuvieron nunca más problemas para comprar la comida.

El traje nuevo del emperador

 Había una vez un rey que era muy vanidoso.  Se compraba toda la ropa que veía.  Tenía unos sastres muy hábiles que le hacían ropa hermosa con telas que llegaban en los barcos de paises lejanos.  Le gustaba que todos sus ministros y su gente le vea con sus trajes nuevos y le alaben.  Un día llegaron al puerto unos ladrones que empezaron a decir a le gente que ellos podían hacer una tela de oro que solo la gente inteligente puede ver.  Y corrió el rumor hasta que llegó donde el rey.  Inmediatamente les hizo llamar y les dijo que le cuenten de esta tela.  Le dijeron que son sastres del oriente y que tienen una técnica de trabajar el oro para hacer una tela tan preciosa y delicada que solamente la gente inteligente puede ver.  El rey estaba intrigado.  Les preguntó que cuanto oro necesitan para hacer una tela de oro para un traje.  Le dijeron que 10 costales de oro.  El rey les dió el oro y empezaron a trabajar en un cuarto del castillo.  Habían armado algunas máquinas que hacían ruido, pero cuando venía alguien a verles apagaban todo.  Ya luego de varios dias el rey mandó a uno de sus ministros para que vea como va el progreso del traje hecho con esta tela.  Bajó el ministro y cuando les preguntó a estos hombres le enseñaron un armador vacío y le dijeron que ahí está el traje.  Se hacían los que cogían el traje y le enseñaban al ministro, pero éste no veía nada. Como él sabía que supuestamente ésta tela solamente podían ver los inteligentes empezó a decir que está hermoso el traje.  Regresó donde el rey y le dijo que el traje está listo y que es hermoso.  Bajó el rey con su comitiva a ver el traje y éstos hombres le dijeron al rey que se saque la ropa.  Con las manos se hacían los que le vestían al rey mientras toda la gente decía lo hermoso que está el traje y lo elegante que está el rey.  El rey por supuesto no veía nada tampoco, pero para que no crean que es tonto, el también decía que el traje está hermoso.  Y así decidió salir a pasear por las calles para que todos vean su traje nuevo.  La gente de las calles que sabía que supuestamente sólo los inteligentes podían ver el traje le alababan al rey y su traje.  Sólo un niño por ahí dijo "Vean que ahí va el rey desnudo".  Y así fue como éstos ladrones engañaron al rey y al pueblo, hicieron que el rey se pasee desnudo y se robaron el oro.

Saturday, January 02, 2021

Juanito y las avichuelas mágicas

 Había una vez un niño llamado Juanito.  Vivía en las afueras de un pueblo con su mamá.  El papá se había muerto.  Un día ya no tenían dinero para comprar la comida y la mamá le manda al Juanito a vender la vaca al pueblo.  Camino al pueblo el Juanito se encuentra con un hombre que le dice "A donde vas con esa vaca".  "Voy al pueblo a venderle porque ya no tenemos dinero en la casa", contesta el Juanito.  "Yo te compro" le dice el hombre, "te pago con éstas habichuelas mágicas".  El Juanito le cambió la vaca por las habichuelas y se fué a la casa.  Cuando llegó la mamá le pide el dinero y el Juanito le cuenta que cambió la vaca por las habichuelas.  La mamá se puso furiosa y botó las habichuelas por la ventana.  Se fueron a dormir y cuando se despertaron, de las habichuelas había crecido una planta que subía hasta las nubes.  El Juanito cogió una mochila y subió por la planta.  Cuando llegó a las nubes, vió a lo lejos que había un castillo.  Caminó al castillo y golpeó la puerta.  Abrió una mujer y el Juanito le pregunta si le puede dar algo de comer.  Cuando estaba comiendo en la cocina de pronto oye una voz que decía "Fi fai fo fum... huelo a niño".  Era la voz del gigante dueño del castillo que venía corriendo a la cocina.  La mujer le esconde al Juanito y cuando entra el gigante le dice "No hay ningún niño aquí, lo que hueles es ésta sopa que hice para que comas".  El gigante comió la sopa y pidió que le traigan su gallina de los huevos de oro.  Una gallina que cada vez que el gigante le pedía ponía un huevo de oro.  Jugó un rato con su gallina y se quedó dormido.  El Junito salió de su escondite, se cogió la gallina y se fué corriendo.  Bajó por la planta a su casa.  Desde ese día ya no les faltaba nada porque el Juanito le pedía a la gallina que ponga huevos de oro que vendían al joyero.  Pasaron los días y el Juanito no se olvidaba del castillo en las nubes.  Un día decidió regresar.  Cogió la mochila y subió otra vez.  Caminó al castillo, golpeó la puerta y le pidió a la mujer que le de algo de comer.  Una vez en la cocina otra vez le huele el gigante que venía gritando "Fi fai fo fum... huelo a niño...".  La mujer le escondío al Juanito y cuando entró el gigante le dice "No hay ningún niño aquí, lo que hueles es éste estofado que hice para que comas".  Comió el gigante y ahora pidió que le traigan su harpa mágica.  Un harpa que tocaba una música hermosa.  Jugó con el harpa y se quedó dormido.  Salió el Juanito de su escondite y se quizo coger el harpa.  Pero cuando le cogió el harpa empezó a gritar "Auxilio, auxilio, me roban...".  Se despertó el gigante y le vió al Juanito con el harpa.  El Juanito salió corriendo y atrás iba el gigante..  ya le cogía, cuando se tropieza el gigante y se cae.  El Juanito logró llegar a la planta y empezó a bajar rápido mientras gritaba "Mamá, mamá, pásame el hacha".  Cuando llegó al piso cogió el hacha y empezó a cortar la planta.  El gigante se dió cuenta de que se iba a caer la planta y se quedó en la nube.  La planta cayó y nunca más pudo el Juanito regresar al reino en las nubes.

Juanito el mentiroso

 Había una vez un niño llamado Juanito.  Estaba cuidando sus ovejas en una colina junto con sus otros amigos cuando decide hacer una mala broma.  Empieza a gritar "Viene el lobo, viene el lobo".  Los amigos pastores salen corriendo a ver a sus ovejas, los señores del pueblo salen con palos, con piedras para asustarle al lobo.  Pero no había ningún lobo... solo el Juanito ahí riéndose diciendo "les engañé...q ue tontos que son, jaja".  Le dicen "no se hace eso Juanito, eso no es chiste".  Pasaron los días y otra vez estaba el Juanito cuidando sus ovejas al igual que los otros pastores y decide otra vez hacer la misma broma.  Empieza a gritar "Viene el lobo, viene el lobo".  Salen corriendo los pastores a ver a la ovejas.. Los señores del pueblo otra vez salen con palos y piedras para asustarle al lobo y todo lo que ven es el Juanito otra vez riéndose y diciendo "Que tontos que son... otra vez les engañé".  "No se hace eso Juanito, eso no es broma" le decían los amigos.  Pasaron los días otra vez y estaba el Juanito cuidando sus ovejas cuando ve venir al lobo subiendo por la colina.  "Auxilio, auxilio, viene el lobo" gritaba.  Los amigos pastores creyeron que era otra vez el Juanito haciendo la broma pesada, no le ayudaron.  Los señores del pueblo creyeron que otra vez estaba mintiendo, no salieron a ayudarle.  Y así fue que por mentiroso nadie le creyó cuando era cierto que venía el lobo y el lobo se comió las ovejas del Juanito.

El Picapedrero

Había una vez un picapedrero...  era muy pobre y vivía picando piedra al pié de una gran montaña.  Una vez vió pasar un hombre muy rico en una carroza hermosa, jalada por varios caballos blancos, con un cochero elegante... ese hombre tenía mucho dinero.  Entonces pensó y dijo "Como no quisiera yo tener tanto dinero como ese hombre".  Entonces vino un viento muy fuerte, como un tornado, y se oyó una voz que decía "Soy el espíritu de la montaña... tu deseo te ha sido consedido".  De pronto se despertó en una cama muy suave, con colchón de plumas, con unas cobijas de seda.  Su grillito amigo en una jaula de oro.  La casa donde estaba parecía un castillo... tenía muchos empleados.  Se había convertido en un hombre de mucho dinero.  Compraba lo que quería, caballos, casas, coches, ropa...  todo lo que quería podía comprar.  Pero de pronto se dió cuenta de que nada de lo que compraba le hacía felíz.  Disfrutaba un rato y ya se cansaba y quería algo más.  Se dió cuenta de que el dinero no era suficiente.  Entonces un día se puso furioso y dijo "No solamente quiero tener mucho dinero, lo que yo quiero es tener mucho poder, espíritu de la montaña, yo quiero ser un rey".  Y el espíritu dijo "Soy el espíritu de la montaña, tu deseo te ha sido concedido".  Y de pronto se convirtío en un rey muy poderoso, vivía en un castillo muy grande, tenía un ejército a su mando... era un hombre muy poderoso.  El castillo donde vivía tenía unos jardines hermosos, y una de las cosas que más le gustaba era pasearse por el jardín de flores.  El sitio donde vivía era un sitio donde el sol era muy fuerte, y no había nada que pueda hacer, el sol siempre quemaba las flores.  Entonces un día se puso furioso y dijo , "Espíritu de la montaña... el sol es más poderoso que yo, yo quiero ser el sol".  Y el espíritu dijo "Soy el espíritu de la montaña... tu deseo te ha sido concedido".  Y de pronto se convirtió en el sol.  Brillaba por aquí, calentaba por allá.  Era muy poderoso.  Y así vivió muchos años, pero un día salió el sol en un sitio con muchas nubes, y una nube grande no permitía que el sol brille y caliente los campos.  Se puso furioso y dijo "Espíritu de la montaña... esa nube es más poderosa que yo, yo quiero ser una nube".  Y el espíritu dijo "Soy el espíritu de la montaña... tu deseo te ha sido concedido".  Y de pronto se convirtió en una gran nube.  Volaba por todo lado, cubría el sol y llovía donde hacía falta.  Pero un día llego a un sitio donde había una gran montaña que no le dejó pasar.  Se puso furioso y dijo.  "Espíritu de la montaña... esa montaña es más poderosa que yo, yo quiero ser montaña".  Y el espíritu dijo "Soy el espíritu de la montaña... tu deseo te ha sido concedido".  Y de pronto se convirtió en una gran montaña, muy grande y poderosa.  Era la casa de muchos animales y plantas.  Así vivió felíz por muchos años.  Llegó el día en que gente llegó a vivir al pié de la montaña, y entre esa gente vino un picapedrero que empezó a picar la montaña.  Y la montaña grande y poderosa no podía hacer nada para que el picapedrero no le rompa.  Se puso furioso y dijo: "Espíritu de la montaña... ese picapedrero es más poderoso que yo, yo quiero ser un picapedrero".  Y el espíritu dijo "Soy el espíritu de la montaña... tu deseo te ha sido concedido".  Y de pronto se convirtió en un picapedrero pobre.  Y al fín pudo vivir felíz el resto de sus días.

Tuesday, December 29, 2020

El patito feo

 Había una vez, una mamá Pato que había puesto huevos.  Un día regresa del estanque a sentarse en los huevos cuando ve que uno era diferente.  Era grande y gris.  Como no sabía que había pasado, decidió empollarle para ver si cuando nacía era pato.  Cuando ya nacieron los bebés, de éste huevo gris nació un patito grande y feo.  La mamá Pato decidió que era hijo de ella y se fué para el estanque donde todos fueron nadando hacia la granja, donde la pata fue a enseñar a sus hijitos.  Cuando llegaron todos estaban fascinados viéndoles a los patitos hasta que le vieron a éste y se empezaron a burlar.  "Vean a ese patito.. que feo".  El patito se sintió tan mal que decidió irse de la casa.  Caminó por el bosque muy largo hasta que se quedó dormido del cansancio.  Le encontraron los hijos de un granjero y le llevaron a la casa.  Ahí estuvo unos días hasta que un día por jugar con los niños botó un costal de harina y el granjero le mandó de la granja.  Ya se acercaba el invierno, y muerto de frío encontró la madriguera de un topo.  El topo estaba ya dormido invernando y el patito se metió en la madriguera a pasar el frío.  Pasaron los días hasta que llegó el aroma de las flores de la primavera.  El patito salió antes de que se despierte el topo y se fué al estanque a comer algo... se moría de hambre.  Cuando llegaba al estanque vió que nadaban dos cisnes hermosos.  Tenía miedo de acercarse porque pensó que se le iban a burlar, pero como tenía tanta hambre siguió caminando.  Cuando llegó al estanque se le acercaron los cisnes y se hicieron amigos.  Estaba sorprendido el patito, pero cuando vió su reflejo en el agua lo que vió fue un cisne.  Durante el invierno había crecido y se había convertido en un cisne adulto.  Los tres cisnes volaron al estanque cerca de la granja y todos salieron a admirar a los tres cisnes.

El libro de la selva

 Había una vez una pantera negra llamada Bagheera.  Estaba caminando por la selva cuando en un bote semi hundido se encuentra con un bebé abandonado.  No había otros humanos cerca.  Para evitar que se muera, la pantera se llevó al bebé y le dejó a la entrada de la madriguera de los lobos.  Cuando los lobos se despertaron y vieron al bebé le cogieron y le criaron como un bebé lobo.  Le pusieron de nombre Mowgli.  Y asi fue que Mowgli creció entre los lobos.  Aprendió a jugar como lobo, a aullar como lobo y a comer como lobo.  Un día llegó la noticia a la selva de que había regresado Shere Khan el tigre.  Los lobos estaban preocupados porque Shere Khan era muy fuerte y no le gustaban los humanos.  Una vez un hombre le había disparado.  No sabían que hacer con Mowgli.  Los lobos no podían protegerle contra Shere Khan.  Entonces Bagheera que había estado escuchando se acercó y dijo que tenía una idea.  Le iba a llevar a Mowgli a la aldea de los humanos y le iba a dejar en la entrada para que ellos le críen.  Los lobos accedieron y al siguiente día Bagheera se llevó a Mowgli de excursión.  Mowgli no sabía cual era el plan.  Después de caminar largo, Mowgli ya estaba cansado y le pidió a Bagheera que le lleve a la casa.  Bagheera le explicó que no era posible, que tenía que irse a vivir con los humanos para que Shere Khan no le coma.  Mowgli estaba bravo, el no le tenía miedo a nada.  Como ya era de noche, se subieron a un árbol para dormir en una rama.  Cuando ya estaban quedando dormidos apareció en el árbol la culebra Kha.  Cuando le vió a Mowgli decidió que le iba a comer.  Entonces le hizo a Mowgli que le vea a los ojos y le empezó a hipnotizar.  Ya estaba abriendo la boca para comerle cuando se despierta Bagheera y le da un golpe.  La culebra cayó del árbol y se fue por la selva.  Bagheera le dijo a Mowgli que vea lo peligrosa que es la selva, que tiene que irse a vivir con los humanos.  Por la mañana Mowgli se despertó muy temprano y se escapó.  Caminó largo por la selva hasta que se encontró con el oso Baloo.  Baloo decidió que él le iba a cuidar a Mowgli.  Le enseñó a comer como oso, a rascarse como oso y a bailar como oso.  Le enseñó las principales necesidades de la vida.  Un día estaban flotando en el río pegándose un baño cuando le cogen a Mowgli los monos.  Le fueron llevando por los árboles a la ciudad de los monos donde le dejaron a los pies del rey mono.  El rey le dijo que Mowgli puede quedarse a vivir con ellos donde va a estar a salvo si es que Mowgli les enseña como hacer fuego.  Mowgli no sabía como hacer fuego, pero igual, los monos no le hicieron caso y empezaron una gran fiesta.  En pleno baile asoma Baloo con Bagheera y en todo el alboroto tratando de rescatarle a Mowgli golpean una roca y causan un tremendo derrumbe.  Por poco acaban todos aplastados por las piedras.  En ésto, mientras Mowgli escapaba del derrumbe se encuentra con Shere Khan. Shere Khan le dice "Cachorro humano... te estaba esperando.  Como me gusta el deporte, voy a contar hasta 10.  Mientras cuento tu corres y cuando acabe te persigo para comerte".  Ese rato empezó una tormenta y mientras el tigre contaba cayó un rayo que prendió fuego a un árbol.  Mowgli cogió una rama y con eso peleó contra el tigre.  Con la ayuda de Baloo y Bagheera le lograron amarrar la rama a la cola del tigre que salió corriendo muerto de miedo.  Baloo y Bagheera estaban muy felices de que Mowgli esté bien.  Esa noche durmieron y le convencieron a Mowgli que debía irse a vivir con los humanos.  Al día siguiente llegaron a la aldea y Mowgli empezó a caminar hacia la aldea.  Mientras caminaba le vió a una niña que salía a coger agua del río.  Mowgli caminó hacia la niña y se hicieron amigos.  Luego de coger agua empezaron a caminar hacia la aldea.  Antes de llegar Mowgli se dió la vuelta y les hizo señas a sus amigos.  Baloo y Bagheera estaban tristes de despedirse de Mowgli pero sabían que era lo mejor.  Baloo pensó "Que pena, Mowgli iba a ser un gran oso". 

El gato con botas

 Había una vez un granjero que estaba viejito y se iba a morir pronto.  Les llamó a sus dos hijos y les habló de la herencia.  Al mayor le dejó la granja y al menor le dejó un gato blanco con negro.  El hijo menor estaba furioso.  "Que voy a hacer con ese gato.  Si me muero de hambre voy a tener que comerle", pero el gato le dijo "Verás que no está tan mala tu herencia".  El gato le pidió al chico que le preste las botas de las 7 leguas.  Unas botas con las que podía correr grandes distancias en poco tiempo.  Se puso las botas y luego de un momento regresó con una perdíz y se fue al castillo del rey.  Cuando le abrieron la puerta dijo que la perdíz era un regalo de su amo, el Marqués de Carabás, para el rey.  Y así continuó por varios días.  El gato cazaba algún animal y le iba a regalar al rey a nombre del Marqués de Carabás.  Cada vez quedaba mas admirado el rey.  Un día se enteró el gato que el rey y su hija iban a salir de paseo en la carroza real.  Le pidió al joven que se vaya a bañar al río, en un sito por donde iba a pasar el rey.  Cuando el gato oyó que pasaba la carroza empezó a gritar "Auxilio, auxilio, se ahoga mi amo el Marqués de Carabás".  El rey cuando oyó los gritos enseguida hizo que paren la carroza y que vayan a ayudarle al Marqués que le había dado tantos regalos.  Mientras tanto el gato le contaba al rey que unos ladrones se llevaron la ropa del Marqués.  El rey ordenó que traigan ropa fina y así le vistieron al joven que quedó muy guapo y elegante.  El rey le invitó a que se suba a la carroza para que se pasee con ellos.  Se subió el joven mientras el gato se adelantaba con las botas de las 7 leguas.  A cada granjero que veía el gato les decía "cuando el rey les pregunte de quién son estos campos digan que son del Marqués de Carabás".  Y asi pasó.  Preguntaba el rey de quién son estos campos de trigo, "del Marqués de Carabás", de quién son estos sembríos de frutas, "del Marqués de Carabás".  Cada vez quedaba mas impresionado el rey.  Mierntras tanto el gato llegó al castillo del verdadero dueño de todas esas tierras, un brujo que decían se puede convertir en cualquier animal.  Cuando el gato llegó le pregunta "es cierto que te puedes convertir en cualquier animal".  "Claro" contestó el brujo.  "Te puedes convertir en león", y se convirtió en león.  "Te puedes convertir tambien en animales pequeños" preguntó el gato.  "Claro" contestó el brujo.  "Te puedes convertir en un ratón" le preguntó el gato.  Cuando se convirtió en ratón, saltó el gato y le comió.  Ese rato se oía llegar la carroza del rey y salió el gato a recivirles.  "Bienvenidos al castillo de mi amo, el Marqués de Carabás".  Quedó tan impresionado el rey que le pidió al joven que se case con su hija.  Y así fue como el joven que heredó solo un gato quedó convertido en un hombre rico y poderoso.  El gato en cambio vivió muy cómodo el resto de sus días y nunca más tuvo que cazar ratones.